domingo, 17 de agosto de 2008

JOHNNIE TO


Maestro To.

En el escritorio de mi computadora tengo pegada una postal/foto que un amigo me regalo del Festival de cine de Rotterdam. En ella se ve a un hombre mayor, oriental él, sentado en una mesa de un bar con una cámara de foto en la mano dispuesto a fotografiar a dos bellas señoritas, blondas ellas -probablemente holandesas-, que conversan entre si afuera del bar sin saber que alguien desde adentro, con una mirada juguetona, esta por fotografiarlas. La cámara de foto de quien tomo esta imagen esta ubicada fuera del bar de frente al hombre oriental con la “otra” cámara, en el medio están las dos rubias separadas por el vidrio de la ventana del bar que se me antoja hace las veces de una pantalla de cine. El fotógrafo que tomó esta imagen desconozco quien es; el oriental sentado en el bar con la otra cámara fotográfica es Johnnie To; las rubias son solo objeto de admiración traviesa de ambos fotógrafos.
Esta imagen me gusta y habla mucho del cine de Johnnie To, por ese motivo la tengo pegada en mi escritorio.
La sonrisa y el aspecto lúdico con la creación de la imagen que transmite esta foto sobre el director, habla mucho de él. Sus imágenes se encuentran suspendidas en un punto intermedio entre la felicidad que transmiten sus formas y el drama, muchas veces trágico, que pueden sufrir sus personajes. El suyo es un cine aéreo, en el sentido que desafía leyes de gravedad y las sitúa en un punto intermedio entre el aire y la tierra, un cine que vuela. No sus personajes en sentido literal, sino las quiméricas emociones que ellos desprenden.
Por ello su plano fundamental es el llamado “plano secuencia” y su forma de filmar es con la cámara arriba de una grúa que la sostiene. Así sus imágenes se despegan del suelo, de toda firmeza, y pueden recorrer libremente todo el espacio de la puesta en escena.

1996: uno de los referentes indiscutidos del cine francés contemporáneo, Olivier Assayas, estrena Irma Vep, un film de ficción con aires de ensayo en donde un director de cine (Jean Pierre Leaud, icono actoral de la nouvelle vague) contrata a una actriz oriental, la inigualable y también icónica Maggie Cheung, para protagonizar la remake de un serial francés, Les vampires de Louis Feudialle. Este film puente entre occidente y oriente reflexiona sobra lo que significa la nueva moda del cine de Hong Kong que empezaba a explotar por esos años. En él, se ven fragmentos de una película anterior de Maggie Cheung (cine dentro de cine), un clásico y muy popular, en su país de origen, wuxia contemporáneo de acción y artes marciales llamado El trío heroico, film dirigido por Johnnie To. Assayas traza así, una línea imaginaria para la nueva cinefilia entre dos mundos (no tan) distintos. Y de paso, occidente queda sorprendido por esas breves imágenes que se ven en pantalla. ¿Quién es ese director? ¿Quién hizo semejante película? ¿Quién se atrevió con esos encuadres estilizados hasta lo imposible? ¿Por qué vuelan de esa manera las actrices en el film?

El cine de Hong Kong hizo escuela y fue furor a fines de los ´80 y comienzos de los ´90, etapa de su descubrimiento por parte de occidente. No solo el de autor (caso Wong Kar Wai) sino sobretodo el de género; ya sea de acción, de artes marciales, policial, comedias, etc. La vitalidad, el desparpajo, y la innovación formal era su carta de presentación. El gran experto surgido en esta etapa fue el famoso John Woo (seguido por los menos conocidos Ringo Lam y Tsui Hark), genio indiscutido del cine policial de acción. Célebres son sus tiroteos coreografiados entre palomas que vuelan por doquier.
Pero un suceso político clave como el traspaso de Hong Kong de ser colonia inglesa a depender políticamente de China produjo una merma en este furor amarillo y la producción de cine decayó. Los viejos referentes fueron chupados y arruinados por Hollywood. Poo suerte, sobreviviría un heredero a la debacle quien surgiría con peso propio creando primero su propia compañía productora (la celebre Milky Way) para poder así tener el control total sobre su obra y hacer lo que se le viniera en ganas, que seria mucho, y muy bueno. El discípulo se calzaba ahora el traje de maestro. Johnnie To seria el encargado y el principal responsable de mantener viva la tradición del cine de Hong Kong y de llevarlo a nuevos puertos.

Johnnie To es un indiscutido amante del cine norteamericano en su vertiente más clásica. Al punto tal que es uno de los pocos que sabe narrar cinematográficamente siguiendo el modelo de los directores tradicionales americanos, o incluso, siguiendo los pasos del director más occidentalizado de los orientales, como lo es Akira Kurosawa. Esto se hace evidente en casi todas sus películas que están plagadas de referencias a clásicos concretos de la cinematografía occidental. Desde La pandilla salvaje de Sam Peckimpah en Exiliados (su adoración por este director y film en particular es clave en toda su filmografía); de los spaghetti westerns de Sergio Leone en Election (además de tomar elementos de los films gangsteriles de Coppola y Scorsese); de La Dama de Shangai de Orson Welles en Mad Detective; llegando así al sumum de la referencialidad y la intertextualidad en esa joya cinematográfica filmada con la velocidad puesta en quinta que es Fulltime Killler, recopilación de un sinnúmero de filmes de acción que van desde Point Break a El mariachi, pasando por El Perfecto Asesino, Perros de la Calle y un largo etc.; y no se puede dejar de lado a la figura de Alain Delon encarnando a El Samurai de Jean Peirre Melville, como un referente obligado en la construcción de todos sus personajes masculinos, todos héroes solitarios, ya sean policías, asesinos a sueldo o miembro mafiosos de las triadas.
Esto trasforma a Johnnie To en un gran director clásico en sus formas narrativas, pero netamente posmoderno en su erudición citatoria.

Es un problema (sobretodo porque limita su popularidad y el mejor conocimiento de su obra) que se lo asocie tanto a Johnnie To al género de acción. No vamos a negar que son fundamentales sus obras dentro de esta índole (además de los filmes ya mencionados, son excelentes también P.T.U., Throw Down, Running Out of Time y Breaking News) y es donde probablemente haya dados su filmes mas comerciales. Pero por culpa de una mala distribución que nos ha negado la posibilidad de ver otros filmes no menos espectaculares del director, nos genera un equivoco que es necesario subsanar: Johnnie To es un maestro también de la comedia, e incluso del melodrama romántico. Needing You y Turn Left Turn Right probablemente sean dos obras geniales del amor romántico filmados en clave de comedia ligera, en cuanto a las muy divertidas situaciones de enredos que se generan entre sus personajes y el carácter genuinamente emotivo que ellos destilan. Nuevamente, lo llamativo del caso es que son comedias resueltas sobre grúas “Dollys”. ¡Johnnie To sitúa la cámara arriba de una Dolly hasta para filmar un plano detalle! Y de esa manera le da mayor sentido narrativo hasta la más minima toma. Algo que ningún director haría jamás. A nadie se le ocurriría hacer una comedia filmando casi todo sobre una grúa y resolver la panificación de esa forma. Así la fluidez narrativa alcanzada y el vuelo que toma el argumento es inusitado. Logrando comedias que son complejos mecanismos de relojería; precisos y abstractos al mismo tiempo. Tal vez sea Ayer Otra Vez (un digno film en la tradición de Atrapa al ladrón, aquella ligera y encantadora obra maestra de Hitchcock) el film que une ambas corrientes del director; acción y comedia. Resultando un film burbujeante como el champagne, exquisito y juguetón.

Este año es el del desembarco definitivo de Johnnie To en nuestro país con la edición de DVD de su film Exiliados (gran pena da, no poder ver esta gran película en salas cinematográficas) que se suma a las ya editadas el año pasado Fulltime Killer y Ayer Otra Vez, y la llegada (si a las salas de cine por más que sean DVD´s ampliados) de Election 1 y 2. Ojala el público acompañe estos lanzamientos y podamos permitir así ver nuevos filmes de To por estos lados, que para colmo es un director muy prolífico que filma entre dos y tres películas por año, todas prácticamente perfectas. Es un maestro de cine ya consagrado en muchos lados, pero que por aquí tenemos que descubrir todavía.

Alejandro Cozza

EL SABOR DE LA NOCHE


EL SABOR DE LA NOCHE de Wong Kar Wai

Dos bares. Una carretera, una mujer. Un casino, un hombre. Dos pares de amantes.
La distancia insondable entre dos personas en donde los diálogos son siempre formas de rodeo en torno a los cuerpos a los que no se puede entrar.
Bares… no-lugares donde el amor no-se encuentra. Pero donde las emociones estallan por los costados (las huidas, las dispersiones) y de frente (un choque de auto), de cara a la imposibilidad de la comunión.
Temáticas afines a un director que entiende el estado latente de los sentimientos amorosos en sus manifestaciones azarosas y peligrosas cuando la imposibilidad es la regla. Wong Kar Wai puede estar en Hong Kong, su patria cinematográfica originaria (aunque él nació en Shangai), puede acompañar a sus amantes hasta Buenos Aires (como en Happy Together), o puede directamente situar toda la acción y cambiar de idioma como en El sabor de la noche, y ser los Estados Unidos el nuevo refugio para sus imágenes, pero siempre la química inaprensible y esquiva entre los amantes será su territorio.
El cambio de lugar era tema de preocupación previa para los incondicionales del director (típica frase tribunera: “se yanquilizó”) ¿Su mundo de imágenes se sostendría en este nuevo contexto? Pregunta un tanto inconducente teniendo en cuenta que Wong Kar Wai es tal vez el director posmoderno por excelencia. De esos que se dedican a borrar fronteras y hacer universales, para bien o para mal, sus inquietudes formales.
Tomando como antecedente inmediato a Wim Wenders, cuando se aleja de su Alemania natal y toma también las rutas de la América profunda en 1984 con Paris Texas, filmando también la imposibilidad del amor. Las similitudes entre los filmes son muchas. Desde la música conducida por el eximio guitarrista Ry Cooder en ambas películas acompañando la misma visión sobre la Norteamérica mítica, una que probablemente ya no exista, o probablemente nunca existió y solo pertenezca al imaginario cinematográfico. Pero como buenos bucaneros es esa, y no otra, la America/Tesoro que van a buscar tanto Wenders como Wong; recorriendo sus caminos, deteniéndose en sus bares y escarbando en sus seres olvidados, marginados. El parecido físico del personaje mas outsider de El sabor de la noche, David Strathairn, con el Harry Dean Stanton de Paris, Texas es como menos curioso y colabora en mucho al trazado de analogías.
Solo que Wong Kar Wai se aleja de la grandilocuencia pretenciosa de Wenders (que se hizo patente en su otro film mas reciente sobre Norteamérica, Land of Plenty) para hacer un film más pequeño, más cercano a un ensayo, o a un ejercicio de formas. Si uno viene con el antecedente de las obras maestras previas del director (Days of Being Wild, Chunking Express, Fallen Angels, Con Animo de Amar) puede sentirse decepcionado por la propuesta y despotricar contra el director (algo que ha ocurrido en muchos sectores de la critica cuando el film fue estrenado en el festival de Cannes del año pasado), pero no se puede dejar de reconocer que incluso un film menor de Wong Kar Wai es infinitamente superior a la mayoría de las películas que podamos ver estrenadas este año.
Ya que su titulo “argentino” menciona al sabor, la exquisitez visual esta asegurada (por mas que en la fotografía no este ya su ladero habitual, el grandísimo Christopher Doyle), la elegancia formal también. El genial barroquismo de la puesta en escena aleja toda pretensión de teatralidad que podrían temer sus escenas (la mayoría transcurren en únicos escenarios, los consabidos bares, durante largos minutos).
Para Wong vendría a ser un film de cámara, en el sentido musical del término, aunque si bien ninguno de sus filmes anteriores se alejan de esta definición. Siempre existe en ellos un papel predominante a la música popular en cualquiera de sus manifestaciones. ¿Cómo olvidar el clásico “California Somnolienta” o “Linger” de los Cranberries en Chunking Express, o a Nat King Cole en Con animo de amar?.
Aquí el soundtrack es también exquisito bajo la cuidada selección del ya nombrado Ry Cooder. La propia Norah Jones, protagonista principal, aporta un tema en exclusiva a la película. Pero sobresale por categoría y clase la sorprendente Cat Power (que además tiene un breve papel como ex-novia de Jude Law) con su tema “The Greatest”, canción del disco homónimo que el director escuchaba obsesivamente mientras planeaba la película.
Se dijo siempre que el guión era el de un cortometraje, y eso se nota. Tal vez sea su lado discutible. Las acciones están alargadas, por momentos, innecesariamente y si sacáramos las estilizadas ralentizaciones habituales del director probablemente el film duraría mucho menos y ganaría en concisión y precisión.
El film se divide claramente en dos bloques siendo Norah Jones el hilo conductual de ambas secciones. Aunque en la primera parte, que transcurre en Memphis, ella es mera observadora de la tragedia amorosa de los personajes de David Strathairn y Rachel Weisz. Ya en la segunda mitad, por lejos la más interesante, su rostro adquiere el rol predominante saliendo airosa de su primera actuación cinematográfica.
Aquí, cuando se cambia de escenario y Las Vegas pasa a ser la ciudad, es donde la cámara se libera del encierro y adopta formas mas libres, sale a tomar aire y como espectadores sentimos la brisa fresca en la cara. Además, esta segunda parte, tiene un factor desequilibrante que se llama Natalie Portman. Usar a la Portman en un film, filmarla, por desigual que pueda ser este film, significa que en sus escenas la imagen se ve transportada a un mundo de ensueño. Es una de las presencias actorales mas fuertes y bellas que existen en el cine actual, y su rostro enamora a la cámara. Cuando junto a Norah Jones huyen de La Vegas en auto, uno desearía estar en el asiento trasero, observándolas, siguiéndolas. Unas Thelma y Louise menos rebeldes y más líricas, preocupadas por si hay que confiar o no en el género humano y en el amor.
Es notoria la inversión genérica que realiza Wong Kar Wai en donde rompiendo estereotipos, los hombres son los seres pasivos, los que esperan, los que están quietos, hombres-bares. Mientras que ellas, son las activas, las que buscan, las que andan, las que se adentran en nuevos territorios, mujeres-coches. Gran reverso cultural. Porque si bien amar puede ser un asunto de espera, de confianza y de dejarse caer, también es paradójicamente una cuestión de búsqueda de libertad.

lunes, 2 de junio de 2008

HISTORIA(S) DEL CINE DE GODARD


Historia(s) Del Cine (1988-1998) de Jean Luc Godard.
Para adentrarse en un film de Godard hoy, y mas precisamente en sus Historia(s) del cine, hay que partir con algunas consideraciones previas. La primera y principal, que es muy probable que uno se quede afuera de buena parte de lo que el director muestra y dice, no entendiendo lo que pasa delante de sus ojos. Una sensación de disminución intelectual que sufre el espectador desde los primeros minutos. De no estar a la altura. Esto, que a priori puede sonar decepcionante y perjudicial para el ego del espectador es, a viceversa, algo muy positivo para empezar a ver su cine. Esta aceptación del no-entender es base para poder adentrarse en su cine. Godard así lo quiere, y así lo provoca. Pasado ese malestar inicial, y despreocupándonos de nuestro ego, podemos empezar a relajarnos y ver sus imágenes, comprender su propuesta. Ahí, es cuando todo se aclara. Y la disminución del saber intelectual empieza a trasformarse en gozo audiovisual y sensorial en donde todo cobra sentido, solo que en otro orden al habitual. Algo similar a lo que ocurre con el cine de David Lynch. No por nada, tanto el francés como el norteamericano son los emblemas mas grandes de la modernidad y en sus manos esta el camino, y el hacer, del futuro del cine.
¿Y que son, o que es, las Historia(s) del cine?
Un collage abigarrado, lucido, confuso, revelador, genial, complejo, bello, totalizador, fascinante, abrumador, inteligente, lúdico, conceptual, y todos los adjetivos que se nos ocurran agregar, incluso los que sean contradictorios entre si. Así de simple. Quitándonos de encima el peso de la adjetivación recurriendo a buena parte de los adjetivos laudatorios que podamos tener a mano, se puede hablar mejor de su obra.
Es un ensayo, pero al mismo tiempo una ficción, un documental, es la historia contada de la realidad desde la subjetividad (el cine como mirada personal, a la vez colectiva) de los hechos ocurridos. Suena contradictorio? No lo es y si lo es. Es Jean Luc Godard.
En ocho partes el realizador disecciona A SU MANERA, la historia del cine fundiéndola con la historia del siglo XX, reescribiéndola y reinterpretándola a 24 cuadros por segundo. Dice en el film: “al alba del siglo veinte las técnicas decidieron reproducir la vida entonces se inventó la fotografía y el cine”
Las conexiones que Godard establece entre imagen sonido, audio, texto, palabra escrita y palabra hablada, imagen escrita e imagen mostrada nos trasladan a un nuevo mundo de resignificaciones. Así cobran distintos sentidos ideas que va desgranando, tales como:”El cine, como el cristianismo, no se funda en una verdad histórica, nos da un relato, una historia, y nos dice ahora: cree”; “Alfred Hitchcok logro allí donde fracasaron Alejandro, Julio Cesar, Napoleón, tomar el control del universo”; Solo el cine vio que si cada uno hace su tarea las masas se organizan solas siguiendo un irreprochable equilibrio que la luz cae donde debe y soslaya lo necesario porque es útil que ilumine un punto de la escena y porque la sombra puede reinar sobre el resto”.
El cine tiene un poco mas de cien años, y nadie mejor que Godard para explicarlo y hacernos ver su sentido en la historia del siglo pasado; del cine como política; del cine como arte; del cine como sociedad; del cine como filosofía; del cine como química emocional en nuestro cerebro; del cine como industria; del cine como herramienta ideológica de dominación; del cine como poema; del cine como la forma de mirar y plant(e)arse frente al horror (Auschwitz) del mundo.
Nunca didáctico, siempre dialéctico, nunca enciclopedista, siempre abarcador. No da cátedra, muestra el objeto de estudio abierto. Es la rana diseccionada en sus vísceras, no para explicarla y entender el funcionamiento de su organismo, sino puesta arriba de la mesa para que solo la toqueteemos y veamos/descubramos, fascinándonos o asqueándonos, como es su interior.
Es una de las obras cinematográficas mas importante de los últimos años, un resumen de la historia del cine al mismo tiempo que una obra cumbre dentro de la misma.

domingo, 27 de abril de 2008

SIN LUGAR PARA LOS DEBILES


Tiempos Violentos.

Un fantasma, una sombra asesina, asola imparable e implacable los sueños de los justos, y de los no tan justos. Nadie escapa al alcance del mal. Es la tesis que proponen los terribles hermanitos Joel y Ethan Coen en su última película, “Sin lugar para los débiles”. Y si ese fantasma tiene un peinado tan horrible como el que luce Javier Bardem en el film, les aseguro que se instalara en sus pesadillas para no irse jamás. Tal vez desde Hanníbal Lecter que el cine norteamericano no presentaba a un asesino tan temible como Antón Chigurh. Cargado con un tanque de oxigeno que conectado a su pistola ayuda a que sus balas tengan una potencia mucho mayor, va recorriendo la carretera persiguiendo a un pobre ventajista que le roba una maleta llena de dinero.
No es la primera vez que los Coen realizan un retrato similar, ya las excepcionales “Simplemente Sangre”, “Fargo” y “El hombre que nunca estuvo” compartían tono y temática con este film. Pero nunca habían ido tan lejos y habían sido tan lapidarios. Ya casi no hay resquicio en el film para el humor negro tan corrosivo y característico de ellos, salvo, ay, en ese peluquín de Bardem/Chigurh. Y la gran noticia, es que estos hermanos que siempre se consideraron independientes y que desde su pequeño rincón de la industria cinematográfica tenían la libertad para mostrar las falencias del sistema como quisieran (porque llegaban a poca gente y en el fondo, no molestaban a nadie), de repente ganan el Oscar y son catapultados a audiencias mayores y a un lugar dentro de la industria que nunca habían tenido antes. Y lo bueno, que lo lograron sin resignar un ápice de su independencia y con su film inclusive, mas arriesgado y oscuro que sus anteriores, con una narrativa muy poco convencional y a contramano del uso y gusto de Hollywood.
Lo que tal vez sea un síntoma de los tiempos que corren, porque el cine norteamericano como pocas veces ha ocurrido antes (tal vez la convulsionada década del ´70 con Vietnam como telón de fondo pueda compararse con esta etapa), esta mostrando un vacío moral y una ambigüedad ética que es solo reflejo de una sociedad fragmentada, violenta, sin esperanzas, pérdida por las ansias de poder económico. En donde el fin, el capital, justifica las conductas mas ruines del ser humano. En la línea del reciente film de los Coen podemos agrupar a un numeroso grupo de películas recientes y a realizadores muy críticos hacia el presente y hacia el pasado de su país, que comparten este pesimismo social trasladado a conductas individuales. La excelente también “Petróleo Sangriento” de Paul Thomas Anderson en donde “oro negro” y “religión” forman un cóctel mortal; “Antes que el diablo sepa que estas muerto” del veterano “francotirador” Sydney Lumet; “Dueños de la noche” de James Gray; “Desapareció una noche” de Ben Affleck; todos films que muestran a la ambición como un cáncer que carcome la entraña misma de la familia norteamericana, la base fundamental y sostén espiritual del “american way of life”. Y tampoco puedo dejar de mencionar, por mas que la acción ocurra en Londres y sea filmada por un canadiense, a “Promesas del este”, nueva obra maestra del gran David Cronemberg, que entra en perfecta sintonía con los films mencionados y con la película anterior que el propio realizador ambientó en los EE.UU. “Una historia violenta”, y que funciona ahora como una especie de preludio de los tiempos que vendrían en el cine. Lugares en donde la dualidad moral entre bien/mal solo conduce a una espiral descendente hacia las llamas del peor infierno.


(ESTA NOTA HA SIDO TAMBIEN PUBLICADA PREVIAMENTE EN LA REVISTA "DADA" DEL MES DE ABRIL DEL CORRIENTE AÑO)

domingo, 6 de abril de 2008

JOHN CASSAVETES EN CINEFILOS BAR!!!


El martes 8 de abril larga en Cordoba el ciclo dedicado al genial, imprescindible, ultraindependiente John Cassavetes. Para quien esto escribe, uno (sino el mas) de los cineastas mas importantes e influyentes de todos los tiempos. Absolutamente toda la historia del cine independiente mundial (no solo el norteamericano) estara en deuda eterna con el cineasta neoyorkino. Sus peliculas, sin embargo, son muy dificiles de ver y conseguir por lo que no se pierdan la oportunidad de disfrutar y apreciar este verdadero evento cinematografico.
La primera proyeccion de este martes 8, sera la de su primer film "Shadows" ("Sombras").
La cita es en Cinefilos Bar (Bv. San Juan 1020) todos los martes de abril y mayo a partir de las 20 hs.
Al finalizar las proyecciones de las peliculas se realizara una charla y posterior debate a cargo de quien esto escribe.
Por la programacion completa chequeen el flyer que pego arriba.
IMPERDIBLE!!!!!!
(JE, y no se crean que lo digo porque yo lo presnto eh)

jueves, 3 de abril de 2008

BETTE DAVIS EN EL CINECLUB "PASION DE LOS FUERTES"


A partir de este sabado 5 de abril largamos con un cineclub nuevo en Cordoba. Se llamara "Pasion de los fuertes" en honor al celebre film de John Ford con Henry Fonda y funcionara el la biblioteca del CineClub Municipal Hugo del Carril. La idea es proyectar y organizar ciclos dedicados al cine clasico norteamericano y mundial. La cita es entonces el sabado a partir de las 19 hs. en la biblioteca "Los 39 escalones" de Bv. San Juan 49 y la presentacion de las peliculas correra por cuenta de quien les escribe. Para mas informacion, la pagina del cineclub www.cineclubmunicipal.org.ar.
El primer ciclo que hemos organizado con la gente del cineclub estara dedicado a la gran Bette Davis ya que el 5 de abril justamente se cumplen 100 años de su nacimiento. En su honor el primer mes hemos programado cuatro de sus mas celebres peliculas. El sabado largamos con la proyeccion de "Que pasa con Baby Jane?", la obra maestra de Robert Aldrich en donde la Davis junto con Joan Crawford realizan un tour de force actoral increible.
El sabado que viene sera el turno de "La malvada", el celebre film de Joseph L. Mankiewiczs tantas veces homenajeado (Almodovar en "Todo sobre mi madre" para emepzar) y "copiado". Mientras que los sabados 19 y 26 de abril pasaremos dos de los films que la actriz realizo juanto con el indispensable William Wyler; "La Carta" y "La loba".
Esta hecha la invitacion. Quien acaso osaria dejar plantada a una mujer con ese caracter, y con semejante mirada eh?!?!?!

IMPERIO


Nuestros sueños y pesadillas tienen quien los filme!
Este fin de año, la alicaída cartelera cordobesa se vio fortalecida por la llegada de un “ovni” cinematográfico dirigido por “el James Stewart de Marte” como se lo supo llamar en un momento a David Lynch. El estreno fugaz, pero estreno al fin, de su ultimo opus Inland Empire (Imperio para nosotros) nos hizo creer de nuevo que existen aún posibilidades de enfrentarse con filmes que nos deslumbren, nos sorprendan, estimulen nuestra inteligencia y nos provoquen, llegando al caso de producirnos malestares fiscos que nos acompañan a la salida de la proyección tales como; conmociones cerebrales, mareos varios y dolores estomacales. Que una película sea capaz de provocar semejantes reacciones en la platea es motivo de alegría de todo amante de cine y una demostración que el séptimo, es una arte vivo todavía.
David Lynch es el hombre que desafía toda lógica narrativa y estética que podamos poseer para llevarnos a su propio mundo de pesadillas y alucinaciones. Esto en si, no es del todo novedosa, ya que Lynch no es le primer cineasta que se mueve como pez en el agua por los sueños humanos (de Bergman a Fellini, de Buñuel a Kurosawa, el cine clásico y moderno tuvo muchos directores oníricos, así como en la actualidad podemos encontrar a Michel Gondry por ejemplo o al increíble checo Jan Svanmajer), pero lo verdaderamente sorprendente en Lynch es que una vez que entramos en su mundo, los caminos son accesiblemente complejos, nunca nos perdemos en su laberinto. Es un maestro de ceremonias que sabe conducir al espectador por un mundo irracional sin soltarle nunca la mano en su fábrica de fantasías como un Willy Wonka pasado de ácidos y con muchas noches sin dormir. Y el encanto de su mundo es tal, que por más que uno como espectador no entienda del todo lo que “nos quiso decir”, la experiencia nos deja fascinados y extasiados pidiendo más, no queriendo abandonar nunca la fabrica de espeluznantes maravillas del rey David.
Con Imperio, Lynch confirma que es el más grande narrador de lo irracional, ya que para él, el máximo caos es solo otro orden mejor al que conocemos habitualmente.
Y si hablamos de caos y nos damos una vuelta por la otra parte del globo terráqueo, encontramos a otro gran maestro del desconcierto y la confusión en sus formas mas (des)ordenadas y (des)encantadas. Yendo de occidente a oriente nos topamos con el “primo” desaforado y “zarpadito” (valga aquí el adjetivo) de David Lynch. Takashi Miike su nombre y conocer sus (muchas) películas es volverse un adicto total a su cine. Realidad y sueños se funden y confunden todo el tiempo en pantalla y la perdida de la noción total de todo esquema racional es el premio que recibimos por adentrarnos a sus múltiples mundos. Miike filma mucho, de tres a cuatro films por año, y todos distintos, todos fascinantes. En todos mezcla agua con aceite permanentemente y las mezclas le saben siempre deliciosas. Aunque a veces cuando este director esta pasado de vuelta, y cuando les digo que un director japonés esta pasado de vuelta eso significa que nunca van a ver algo tan extremo, estas mezclas pueden llegar a precisar de una hepatalgina cerebral luego del visionado de joyas como Visitor Q, Ichi the killer, Izo o Audition. Miike puede ir del policial hiperkinético y ultraviolento de la saga Dead or Alive, al film infantil con La gran guerra Yokai; del muy alegre musical negro con escenas animadas con plastilina en La felicidad de los Katakuris, a la calma poética e introspectiva de The bird people in China; de la parodia a la Godzila cruzada con los marcianitos de Tim Burton en Zebraman, con el terror mas extremo y repugnante de Imprint. Conocer las obras de Miike y Lynch significa ampliar en varias pulgadas nuestra capacidad de asombro y enriquecer sobradamente nuestra experiencia audiovisual.

(ESTA NOTA FUR PUBLICADA ANTERIORMENTE EN LA REVISTA DADA DE DICIEMBRE DEL AÑO PASADO)